1 ago 2011

El valor que no se ve.


Dios un ser perfecto, todo lo que hizo, lo que hace y lo que hará, siempre nos demuestra su perfección.

Si comprendiéramos el valor de la vida, quizás nunca pensáramos, para qué estamos en este mundo, para qué soy bueno; es que la vida en sí misma, nos trae alegría, gratos momentos desde su concepción y su valor es inmensurable e incalculable, es decir no tiene precio. Dios desde el vientre de nuestra madre, ya nos conoce, sabe cada cosa, y con esa concepción perfecta, mas no somos perfectos, nos deja dicho que la vida hay que abrazarla y tener vida buena, no buena vida. Debe ser motivo de afianzar nuestra fe, creer en Dios firmemente, y crear un vinculo perfecto con Dios, para que nuestra vida tenga sentido y su valor en calidad se incremente, dejando de ser los elementos cuantitativos prioridad.


Así pues, démosle el abrazo más cálido al recibir la vida, pero sobre todo que esa vida sea de calidad en valores humanos.

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