Hola mi gente linda!!!
Qué bueno reencontrarnos, para compartir tantas experiencias diarias, que te prueban, te enseñan y sobre todo miden tu grado de orgullo, que no sabes en el momento, como descargar tanto enojo, impotencia y coraje, porque te sientes de manos atadas. Ahí empieza a trabajar el corazón, la razón, tu espiritualidad, realmente te encuentras en un callejón sin salidas, porque hay muchos observando tu actitud, la forma de manejarte, para iniciar comentarios en contra de tu imagen; y en la otra cara está tu honor, tu brazo a torcer, tu orgullo, la lucha de poder. La coherencia ENTRE LO QUE DICES Y HACES está en tela de juicio. En ese momento, de ira, te vuelves, bruto, tonto e irracional, todas las lecciones biblicas te dan vueltas y vueltas, recordándote que el cristiano debe ser la diferencia, y que la sabiduría divina, te permite hacer lo que tienes que hacer en el momento indicado.
No es fácil, dar tu brazo a torcer, cuando tu honor, tu orgullo ha sido desmoronado con agresiones físicas y por qué no, con agresiones verbales, con injusticias, parcialidad y falta de solidaridad. Es que con un simple perdón, podemos aminorar los daños, y lo empeoramos cuando ninguna de las partes cede. Es duro, cuando en tus pruebas personales, se ve involucrada la familia, y más cuando hay una relación sólida y ejemplar; cuando esos detallitos desmejoran algunas interacciones, la intervención más atinada de los miembros más adultos y que no están directamente en el inconveniente es actuar con sabiduría, carácter firme y equidad, para subsanar y conciliar, y no permitir que la cizaña se empodere de las hierbas buenas.
En conclusión mi gente, desahóguese pidiendo la dirección de Dios, preguntándose a sí mismo, si está actuando bien, tratando de no quedar con heridas internas que serán eternas, cediendo aunque se sienta en ese momento derrotado, siendo responsable y cauteloso de cada hecho, escuchando consejos sabios, trate de ser sincero siempre, cumpla con sus deberes y exija sus derechos con altura, pese a quien no le guste, digamos siempre la verdad, aunque nos cueste enfrentarnos, admitir que actuamos mal, reconocer que emitimos alguna palabra mal, producto de la rabia. Sobre todo pidamos perdón... Ninguna agresión física se justifica. No opine si no estuvo en los hechos, ni sabe cómo ocurrieron, no sea indiferente, pero tampoco se parcialice. Seamos justos!!!







1 comentarios:
bien
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